
Desde la década de 2010, México ha experimentado un aumento sustancial en la adopción de plataformas digitales, particularmente en el ámbito de los servicios over-the-top (OTT) que abarcan música, prensa, televisión, cine y videojuegos. Este aumento no solo ha posicionado a México como un mercado fundamental en América Latina, sino que también ha dado lugar a transformaciones significativas en el sistema mediático del país. Los gigantes mundiales del streaming, como Netflix, Amazon Prime Video, HBO Max, Disney+ y Paramount+, han desempeñado un papel fundamental en la remodelación de las industrias de los medios de comunicación, ejerciendo una profunda influencia en la producción, distribución y consumo de contenidos audiovisuales.
Este cambio de contexto ha generado una compleja interacción de factores, que ha fomentado el crecimiento del sector audiovisual al tiempo que ha planteado retos como una mayor concentración, desigualdad, restricciones a la creatividad y el posible impacto en la diversidad cultural. En el caso del número de puestos de trabajo generados por la industria audiovisual, concretamente en la Ciudad de México, se produjo un aumento desde 2019, con 725 395 puestos de trabajo, hasta 2023, con 775 089 puestos de trabajo, que, cabe señalar, son temporales, pero representan un crecimiento sostenido. Por otra parte, el número de producciones tanto de películas como de series mexicanas ha experimentado un aumento sustancial en los últimos 15 años. Por ejemplo, en 2024 se produjeron 240 películas mexicanas, frente a las 69 producidas en 2009. Esta evolución ha supuesto una transformación basada en algunos factores, entre ellos la importancia que han adquirido las plataformas de streaming en la producción audiovisual mexicana. A medida que los servicios de streaming redefinen sus modelos de negocio, se observa una tendencia hacia una mayor circulación de contenidos tanto transnacionales como nacionales. Sin embargo, esta evolución viene acompañada de circunstancias paradójicas, en las que el dominio de los operadores de plataformas OTT en la economía de la red de medios de comunicación mexicana establece mecanismos de poder que limitan la gama de opciones de producción y consumo disponibles.
Este fenómeno se acentúa en un sistema mediático en el que los gigantes nacionales tradicionales, como Televisa, Televisión Azteca y Telmex/América Móvil, persisten en mantener las posiciones hegemónicas establecidas durante la era analógica.
Los cambios transformadores en las industrias mediáticas mexicanas pueden atribuirse a dos pilares fundamentales. En primer lugar, la implementación de estrategias de política pública que promueven la liberalización y la convergencia ha facilitado la propiedad corporativa dentro del sector de las telecomunicaciones, aunque en una posición asimétrica. En la Ley Federal de Telecomunicaciones de 2014, por ejemplo, en lo que respecta a las concesiones del espectro radioeléctrico para uso público o social que incluyen a los medios comunitarios e indígenas, el artículo 89 establece las normas de funcionamiento de estos medios, pero limita sus posibilidades de sostenibilidad al restringir sus opciones para obtener ingresos. En segundo lugar, la llegada de la plataforma ha aumentado la influencia que ejercen las empresas de medios comerciales, especialmente en los ámbitos de la producción y distribución de contenidos informativos y de entretenimiento. Navegar por este sistema dinámico requiere una comprensión matizada de estas dos fuerzas en juego, ya que impulsan simultáneamente el crecimiento y la innovación, al tiempo que plantean retos y contradicciones para la diversidad y la independencia de las industrias mexicanas de medios digitales.
Gómez, R., & Bárcenas, C. (2025, July 16). Mexico Digital Media/Industries. Oxford Research Encyclopedia of Communication. https://doi.org/10.1093/acrefore/9780190228613.013.1545
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